Lo que jamás pensé del Otoño sin ti

Verano amado de amor fugaz,
de amor instantáneamente veraz.
Pastos al rocío,
luz del alma, amigo mío.

Entre tu pecho y el mío no cabía ni un suspiro,
entre todos los girasoles entregada sin remedio,
entre piernas de monte y jadeos de reino,
entre tu ternura y la dureza del suelo.

Verano de estrella fugaz que me entregaste,
amada en todas formas,
corriendo detrás de todo aquello que soñé,
con la bondad de un adolescente.

Poesia Lo que Jamás Pensé del Otoño Sin Ti - The K Written
Lo que Jamás Pensé del Otoño Sin Ti – The K Written

Espíritus de libertad,
Bohemia sin desdén,
vidas grandiosas,
de almas sin cadenas,
si no eran de la una a la otra.

Prófugos de las tormentas invernales,
vías de escape de caricias de interés.
Corazones sin piel.
Inocencia servida por cada herida,
que nos acercó de nuevo a la vida.

Amigo mío, que llegó el otoño,
¿dónde estarás?,
te recuerdo en cada hoja roja,
que se queda en el campo,
donde incendiaste mi nuevo amanecer.

Amigo mío, que llegó el otoño.
Que cayéndose está todo lo que nos sustentaba,
mientras mirando las estrellas estábamos,
y nos agarrábamos tan fuerte,
que aunque la tierra se hubiera partido,
nunca nada hubiera podido interponerse entre nosotros.

Que otoño de campos de color cálido,
y fríos temples en los brazos,
aturdida entre el desierto,
que dejó el recuerdo de tus abrazos.

Otoño de anhelo que me tocó pasar.
Viento que se llevaba todo aquello que nos acolchó,
que nos respiró y que nos quitó,
todo aquello en lo que florecimos.
Alimentándonos valientes,
en un verano adolescente y fugaz.

Otoño de frutos tan secos,
que el tiempo fue empalideciendo.
Afrodisíaco de todo lo que yo viví contigo,
se iba al olvido, se nos iba yendo.
Fruta de la pasión que ya estaba fuera de temporada.

¿Cuánto te amé yo, amigo mío?
Ahora rendia cuentas.
Entre todas estas hojas caídas,
y con lágrimas al viento,
soledades fraguadas en tempestades,
de pétalos sin olor ni pudor,
de lo que un día fuimos.

Ahora me daba cuenta,
que la estrella fugaz se me hizo norte en brújula,
que al volver el otoño se me atascó como aguja en el corazón.
Todo aquello que me diste se venía sin razón,
a recuerdos melancólicos,
vistos a través de mi ventana.

Me quedaba petrificada detrás del cristal,
quizá esperando una señal,
ver pasar alguna hoja otoñal,
mandada por ti a través de la mensajería natural.

Tantos colores cálidos al otro lado,
y yo viviendo en este tono gris,
tan desconocido como lo que se fue para no volver.
Que por vivir sin pensar,
me quedé sin despertar.

Amigo mío, entre tu pecho y el mío,
la luna nos queda a la misma distancia.
Te dejaré allí mi corazón,
para que lo puedas descolgar si un día te hace falta.

Leave a Reply